Preguntante A Ti Mismo
(De "Views from the Real World" de Gurdjieff, pp. 56-59
[Publicado en español bajo el título "Perspectivas desde el Mundo Real"])
Mientras más estudia el hombre los obstáculos y decepciones que lo esperan a cada paso en este terreno, más se convence de que es imposible recorrer el camino del desarrollo de sí a partir de las instrucciones casuales de gente encontrada al azar, o del tipo de información obtenida de la lectura y de las conversaciones fortuitas.
Al mismo tiempo ve más claro gradualmente, primero un débil brillo, luego la clara luz de la verdad que ha iluminado a la humanidad a través de los tiempos. Los principios de la iniciación están perdidos en la oscuridad del tiempo, donde se despliega la larga cadena de épocas. Grandes culturas y civilizaciones se elevan, tímidamente surgiendo de cultos y misterios, siempre cambiando, desapareciendo y reapareciendo.
El Gran Conocimiento se transmite sucesivamente de época en época, de gente a gente, de raza a raza. Los grandes centros de iniciación en India, Asiria, Egipto, Grecia, iluminan el mundo con una luz brillante. Los reverenciados nombres de los grandes iniciados, los portadores vivientes de la verdad, son pasados reverentemente de generación a generación. La verdad se establece mediante escrituras simbólicas y leyendas y es transmitida a la masa de las gentes para su preservación en forma de costumbres y ceremonias, en tradiciones orales, en conmemoraciones, en arte sagrado a través de la cualidad invisible de las danzas, la música, la escultura y rituales varios. Es comunicada abiertamente después de una prueba determinada a aquellos que la buscan y es preservada por transmisión oral en la cadena de aquellos que saben. Cuando cierto tiempo ha pasado, los centros de iniciación mueren uno tras otro, y el conocimiento antiguo parte a través de canales subterráneos a lo profundo, ocultándose de los ojos de los buscadores.
Los portadores de este conocimiento también se ocultan, volviéndose desconocidos para aquellos a su alrededor, pero no cesan de existir. De tiempo en tiempo corrientes aisladas llegan a la superficie, mostrando que en algún lugar profundo en el interior, aún en nuestros días, fluye el poderoso curso antiguo del verdadero conocimiento del ser.
Irrumpir en este curso, encontrarlo, ésa es la tarea y objeto de la búsqueda; porque, habiéndolo encontrado, un hombre puede osadamente dedicarse a si mismo al camino que quiere seguir, entonces sólo queda "saber" para poder "ser" y "hacer". En este camino un hombre no estará totalmente solo; en los momentos difíciles recibirá apoyo y guía, ya que todos los que siguen este camino están conectados por una cadena ininterrumpida.
Quizás el único resultado positivo de recorrer los sinuosos caminos y senderos de la investigación oculta será que, si un hombre preserva la capacidad de juicio y pensamiento sano, desarrollará esa especial facultad de discriminación que puede ser llamada discernimiento. El descartará los caminos de psicopatía y error y buscará persistentemente caminos verdaderos. Y aquí, como en el conocimiento de si, el principio que ya he citado se sostiene: "Para poder hacer, es necesario saber, pero para poder saber, es necesario averiguar cómo saber."
A un hombre que está buscando con todo su ser, con todo su yo interior, le llega la inapelable convicción de que averiguar cómo saber para poder hacer es posible sólo encontrando un guía con experiencia y conocimiento, que tome su orientación espiritual y se haga su maestro.
Y es aquí que el discernimiento de un hombre es más importante que en ningún otro momento. El elige un guía para sí mismo. Es obviamente una condición indispensable que elija como guía a un hombre que sabe, o todo el significado de la elección se pierde. ¿Quién puede decir a dónde llevaría a un hombre un guía que no sabe?
Todo buscador sueña con un guía que sabe, sueña con el pero rara vez se pregunta a sí mismo objetiva y sinceramente--¿Es él digno de ser guiado? ¿Está él listo para seguir el camino?
Sal una clara noche estrellada a un lugar abierto y mira hacia el cielo, a esos millones de mundos sobre tu cabeza. Recuerda que quizás en cada uno de ellos se amontonan millones de seres, similares a ti o quizás superiores a ti en organización. Mira a la Vía Láctea. La tierra no puede ser llamada ni siquiera un grano de arena en este infinito. Se disuelve y se desvanece, y con ella, tú. ¿Dónde estás tú? Y, ¿Es lo que quieres simplemente locura?
Ante todos estos mundos pregúntate a ti mismo cuáles son tus objetivos y esperanzas, tus intenciones y medios para alcanzarlos, las demandas que se te pueden llegar a hacer y tu prontitud para cumplirlas.
Un largo y difícil camino está ante ti; te estás preparando para una extraña y desconocida tierra. El camino es infinitamente largo. No sabes si será posible descansar en el camino ni dónde será posible. Deberías estar preparado para lo peor. Lleva contigo todo lo necesario para el viaje.
Trata de no olvidar nada, porque después será demasiado tarde y no habrá tiempo para volver por lo que fue olvidado, para rectificar el error. Mide tu fuerza. ¿Es suficiente para todo el viaje? ¿Cuán pronto puedes empezar?
Recuerda que si pasas más tiempo en el camino necesitarás llevar proporcionalmente más provisiones, y esto te retrasará más tanto en el camino como en tus preparaciones para él. Sin embargo cada minuto es precioso. Una vez decidido a ir, no hay uso en malgastar el tiempo.
No cuentes con tratar de volver. Este experimento puede costarte muy caro. El guía sólo acepta llevarte ahí y, si decides regresar, no está obligado a volver contigo. Serás dejado a ti mismo, y pobre de ti si flaqueas u olvidas el caminonunca regresarás. Y aún si recuerdas el camino, la pregunta aún queda¿regresarás sano y salvo?. Porque muchas decepciones esperan al viajero solitario que no está familiarizado con el camino y las costumbres que prevalecen en él. Ten presente que tu vista tiene la propiedad de percibir objetos distantes como si estuvieran cerca. Engañado por la cercanía de la meta que persigues, cegado por su belleza e ignorante del tamaño de tu propia fuerza, no notarás los obstáculos del camino, no verás las numerosas zanjas atravesadas en su recorrido. En una verde pradera cubierta con exhuberantes flores, en el denso césped, un profundo precipicio se oculta. Es muy fácil tropezarse y caerse en él si tus ojos no están concentrados en el paso que estás dando.
No olvides concentrar toda tu atención en el sector más cercano del caminono te preocupes con metas distantes si no deseas caer en el precipicio.
Si embargo no olvides tu meta. Recuérdala todo el tiempo y mantén en ti una activa tendencia a ella, para no perder la dirección correcta. Y una vez que hayas empezado, se observador; lo que has pasado se queda atrás y no volverá a aparecer; así que si fallas al notarlo en su momento, no lo notarás jamás.
No seas demasiado curioso ni gastes tiempo en cosas que atraen tu atención pero no la merecen. El tiempo es precioso y no debería ser gastado en cosas que no tienen relación directa con tu meta.
Recuerda dónde estás y porqué estas aquí.
No se protejan a si mismos y recuerden que ningún esfuerzo se hace en vano.
Y ahora pueden partir al camino.